Allí donde solíamos gritar

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martes, 18 de diciembre de 2012

Trabajo final: Capítulo X


Otro día más amanece que no es poco. Me quedo sentado en el borde de la cama pensativo, dubitativo y sobre todo dormido, muy dormido. Creo que esto de madrugar no es bueno para nadie y menos en estos momentos. Hoy toca un día muy largo de trabajo y lo único que me apetece es perderme por las calles de Madrid, no dar ninguna explicación a nadie de porqué me apetece estar solo, solo tengo veinte años y me siento como un anciano, como si mi vida estuviera pasando tan deprisa que no pudiera detenerme, disfrutar de lo que tengo y  ser feliz. Las circunstancias no son las mismas que hace unos meses en los que él estaba bien. Todavía recuerdo aquel momento, hace dos o tres semanas– ya no sé ni en que día vivo- en los que yo me encontraba en casa con mi padre viendo la tele cuando de pronto le noté diferente.